Intervención del Embajador durante una conferencia sobre "Violencia, salud, y derechos sexuales y reproductivos"

Organización de los Estados Americanos
Washington, D.C.
(Hall des Amériques)

Señor secretario general
Señoras y señores representantes de la OPS, de la CIM, querida Carmen
Señoras responsables del centro por los derechos reproductivos,
Señoras y señores panelistas
Embajadoras y Embajadores
Amigas, amigos y colegas todos

Primero quisiera decir el placer que tengo estar aquí con vosotras y vosotros. Para decir la verdad hay más mujeres pero hay hombres también yo diría sin reserva que es algo muy positivo. Los derechos de las mujeres son una lucha de las mujeres y una lucha de todos los ciudadanos, una lucha de todos porque al final todos sufrimos de la opresión que sufren las mujeres.

Hablando de las violencias hacia las mujeres quisiera concentrarme en un solo aspecto. Hay una violencia de la cual se habla muy poco porque tocar el tema es muy sensible. Se trata de una “violencia escondida”, de una “violencia olvidada”.

Esta violencia resulta de la negación de un derecho, el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. Esta negación tiene como consecuencia mecánica el aborto clandestino, es decir sin seguridad medica.

Dejenme dar una medida de esta violencia.

Por supuesto tenemos pocas cifras a propósito de las victimas de las leyes de restricciones o de prohibiciones del aborto por ser actividades ilegales.

Sin embargo, tenemos algunos datos. Según la OMS, los abortos clandestinos representan 15% de las principales causas de mortalidad materna, la primera para las adolescentes entre 15 y 19 años en los países en desarrollo.

Hoy en día, se considera que más de 220 millones de mujeres no tienen acceso à la contracepción moderna, provocando así 80 millones de embarazos no-queridos, es decir más de 20 millones de abortos inseguros que son la causa de aproximadamente 50 000 muertes por año.

Les estoy pidiendo un minuto de reflexión sobre esta cifra: 50 000 muertes, o para ser más claro 50 000 “muertas”. Porque no hay duda son las mujeres las que mueren. Al principio, había en cada caso, había un hombre. Al final son las mujeres las que mueren. 50 000 muertas. Eso es un sacrificio humano. Es una barbaría. No debemos tolerarlo.

El derecho a favor de la interrupción voluntaria de embarazo es un derecho en el centro de los derechos de las mujeres. Es un derecho fundamental, para las mujeres, la libertad, la igualdad, la seguridad y la resistencia a la opresión. Es algo transcendental. La libertad, la igualdad, la seguridad y la resistencia a la opresión que son los derechos naturales e imprescriptibles.

Es un derecho muy concreto que se encarna en una política de salud pública, que salva la vida de miles de mujeres, que protege la salud de millones de mujeres, que permite a mujeres brutalizadas, violentadas, abusadas de reconstruir su vida.

El derecho a favor de la interrupción voluntaria de embaraza es un derecho que el Estado tiene que garantizar, eso no impide a cada uno de tener su opinión y su elección sobre la interrupción voluntaria de embaraza y su uso.

Hoy, los países que tienen una legislación abierta son una minoría. Tengo la impresión que las abuelas –las abuelas que son las compañeras de mi edad- tenían más libertad que las nietas.

Pero las cosas pueden cambiar y moverse rápido.

Quisiera al final agradecer a todos que vayan a participar a los paneles, en forma particular al centro por los derechos sexuales y reproductivos, quisiera saludar la OEA, a través la CIM y la OPS, a través su secretario general por haber inscrito este tema en su agenda. Sé que somos unidos por la misma convicción y la misma ambición hacia la promoción y la implementación de los derechos de las mujeres.

Como se decían hace cuasi medio siglo: “No mendigamos un derecho legítimo, luchamos por él.”

Gracias por su atencion.

Última modificación: 06/10/2015

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